Sensibilización
Taller práctico de sensibilización sobre conciencia y bienestar digital familiar, iniciación a las competencias parentales digitales.

Acompañamos a familias hacia el
Dotamos a madres, padres, docentes y profesionales de herramientas prácticas para guiar a los niños, niñas y adolescentes en el uso responsable del móvil e internet
Ver nuestros servicios¿Quiénes somos?
Criar en la era digital supone uno de los mayores retos a los que se enfrentan las familias hoy en día. Nunca antes los padres y madres habían tenido que educar en un entorno tan cambiante, donde las pantallas y las redes sociales han transformado la propia estructura de la vida familiar.
Hoy en día, educar y cuidar a nuestros hijos e hijas implica enseñar a convivir con las pantallas y hacer un uso responsable de ellas.
En Academia de Parentalidad queremos ayudarte y acompañarte: juntos transformaremos los retos en oportunidades para crecer como familia.

Queremos ayudarte a potenciar tus capacidades parentales para acompañar, guiar y proteger a tus hijos e hijas en su relación con las pantallas y el entorno digital.
Partiendo desde el afecto y el respeto, aprenderás a aplicar normas y límites efectivos, para que a medida que ellos crezcan, desarrollen el criterio necesario para ser libres y autónomos en su propio uso.
No proponemos un manual de instrucciones mágico, único y común para todas las familias, sino que trabajamos directamente con tus retos y necesidades.

En Academia de Parentalidad, nuestras intervenciones se sustentan en evidencia científica.
Investigamos, analizamos datos y resultados, valoramos su aplicabilidad a la realidad de las familias, actualizando nuestra práctica, para poder ofrecer la información y las estrategias más adecuadas a sus necesidades y retos, ajustándonos siempre a la última evidencia científica.
Nuestra investigación ha sido premiada por la Universidad de Oviedo, con la que colaboramos como investigadores.
La tecnología es una herramienta más de nuestro día a día, muy importante para trabajar, estudiar, conectarnos con otras personas, explorar, investigar, conocer…
Sin embargo, ha llegado a nuestras vidas sin manual de instrucciones. Por eso entendemos que el Bienestar Digital es la competencia digital clave, que previene las consecuencias nocivas del uso intensivo y los peligros de internet.
En Academia de Parentalidad acompañamos a familias hacia el Bienestar Digital.

¿Qué hacemos?
Taller práctico de sensibilización sobre conciencia y bienestar digital familiar, iniciación a las competencias parentales digitales.
Programa online de 12 pasos, prácticos y participativos, para el desarrollo de las competencias parentales digitales. Premiado por la Universidad de Oviedo.
Capacitación para acompañar en los retos del bienestar digital, los videojuegos, las redes sociales y la pornografía. ¡Presencial y online!
Sesiones de acompañamiento y orientación familiar uno a uno, para abordar los retos de TU FAMILIA.
Consigue ya nuestra
Con herramientas prácticas para acompañar a tus hijos e hijas hacia un uso responsable de la tecnología

¿A quién nos dirigimos?
Nuestro papel es dotar a madres, padres y profesionales que acompañan a la infancia y la adolescencia de nuevas competencias y herramientas de Parentalidad Digital Positiva.
Apostamos por la prevención como pilar principal de nuestro trabajo, comenzando desde la primera infancia. Pero sabemos que esta realidad atraviesa todas las edades, y que nunca es tarde para empezar a construir un uso más equilibrado de la tecnología.
Quiero aprender a acompañar a mis hijos e hijas en los retos del Bienestar Digital:
A través del curso online de cuatro sesiones:
“Rumbo al Bienestar Digital Familiar”.
Desde mi centro educativo, asociación, AMPA, Ayuntamiento, etc, quiero ofrecer formación en Bienestar Digital a:
A través de sensibilizaciones y talleres presenciales.

Únete a los “Cafés Digitales”, son nuestras sesiones grupales semanales.
Un grupo de apoyo y acompañamiento para compartir logros y retos con otras familias en un entorno de entendimiento y confianza.
FAQs
Respondemos a las preguntas más frecuentes
La Parentalidad Positiva es un modelo de crianza que pone en el centro el interés superior de niños y niñas: cuida y potencia sus capacidades, rechaza la violencia como forma de educar, y ofrece reconocimiento y orientación, teniendo como pilar el establecimiento de normas y límites, necesarios para su desarrollo.
Es un modelo que no renuncia ni al afecto ni a la norma: acompaña desde el respeto, sin dejar de guiar. Es la base sobre la que construimos todo nuestro trabajo, y el punto de partida de la Parentalidad Digital Positiva.
La Parentalidad Digital Positiva es la capacidad de las familias para acompañar, guiar y proteger a sus hijos e hijas en su relación con las pantallas y el entorno digital, desde el afecto, el respeto y el reconocimiento de su autonomía progresiva.
De igual forma que la parentalidad positiva promueve vínculos basados en el cariño, la comunicación y el establecimiento de normas y límites adaptados a cada etapa evolutiva, la parentalidad digital aplica estos mismos principios al mundo online.
Los niños y niñas aprenden mucho más de lo que ven que de lo que se les dice, así que el primer paso es revisar nuestra propia relación con el móvil. A partir de ahí, se trata de construir en familia normas claras y adaptadas a la edad, mantener espacios y momentos libres de pantallas.
En Academia de Parentalidad queremos ayudarte con todos estos retos. Tenemos un material formativo que se adapta a todas las familias, así que te invitamos a explorar la web y dar con el que mejor se adapte a vosotros.
Porque la tecnología ha irrumpido en nuestros hogares y ya forma parte de la vida cotidiana de todas las familias, sin embargo, no viene con un manual de instrucciones para hacer un uso responsable de ella.
El Bienestar Digital es lo que nos permite hacer un uso responsable y equilibrado, para vivir con mayor consciencia, bienestar emocional y social, cuidando de las aficiones, gustos y descanso de toda la familia.
A toda la familia, aunque de formas distintas.
Afecta directamente a la infancia y la adolescencia en su desarrollo emocional, social y cognitivo, pero también a los adultos: en la calidad del tiempo que pasamos juntos, en la comunicación familiar y en el propio descanso y bienestar de padres y madres.
El uso intensivo de pantallas deja huella en varios frentes del desarrollo infantil.
Puede producir alteraciones del sueño: los peques descansan menos y peor. Esto se relaciona con mayor dificultad para conciliar el sueño, peor estado de ánimo y menor interacción social entre iguales, disminuyendo esas conversaciones y juegos que tanto aportan al desarrollo. También hay estudios que relacionan el uso intensivo de pantallas con mayores dificultades para mantener la atención.
El cuerpo tampoco queda al margen.
A nivel visual, el uso continuado provoca fatiga ocular, sequedad y favorece la aparición de miopía, algo especialmente relevante en un sistema visual todavía en desarrollo. Además, el tiempo sentado frente a una pantalla es tiempo que no se dedica al movimiento: el sedentarismo asociado se relaciona con mayor riesgo de sobrepeso, obesidad y alteraciones metabólicas.
Si en la primera infancia el reto es sobre todo evitar la exposición, en la adolescencia el reto cambia de naturaleza: ya no hablamos de si acceden, sino de a qué acceden y cómo les afecta.
A nivel físico, los riesgos de cualquier edad se mantienen y se intensifican: el sedentarismo se relaciona con mayor riesgo de sobrepeso y obesidad, las alteraciones del sueño son especialmente frecuentes por el uso de pantallas antes de dormir, y también se documentan más dificultades de concentración y atención.
La adolescencia añade además la capa del entorno social y digital en el que se mueven. El uso excesivo de redes sociales se relaciona con mayor ansiedad, síntomas depresivos y baja autoestima, sobre todo cuando se combina con el ciberacoso, que a diferencia del acoso "tradicional" no termina al salir del centro educativo.
A esto se suma el riesgo de exposición a contenido inapropiado para su edad —pornográfico o sexual— y a videojuegos no adecuados a su desarrollo, así como fenómenos propios de este entorno: el sexting y el grooming.
Por último está el riesgo de las adicciones comportamentales: patrones de dependencia hacia pantallas, videojuegos o redes, con dificultad para parar y malestar cuando no se puede acceder.
Por todo esto, es tan importante aprender a acompañar esta etapa, donde los dispositivos digitales parecen extensión de su propio cuerpo y muchas veces no son capaces de hacer un uso responsable y equilibrado por ellos mismos.
Para aprender más sobre estos retos puedes ver nuestro Curso “Rumbo al Bienestar Digital Familiar”.
Sí, porque su cerebro y sus habilidades de autorregulación todavía están en desarrollo, lo que los hace más vulnerables al diseño de las plataformas digitales, que está pensado precisamente para captar y retener la atención.
Cuanto más pequeños, menos herramientas propias tienen para poner límites por sí mismos, por eso el acompañamiento adulto es tan determinante.
La Parentalidad Digital Positiva pretende actuar de forma preventiva, antes de que surjan los grandes retos que se van sumando a medida que nuestros hijos e hijas crecen. No esperamos a que aparezca el problema para empezar a acompañar: al contrario, cuanto antes se construyen las bases, más fácil es sostenerlas después.
Por eso, nuestra intervención está pensada para acompañar todo el recorrido: desde la primera infancia, cuando el contacto con la tecnología es menor y las decisiones que tomamos como familia son las que asientan el terreno, pasando por la infancia, donde empiezan los primeros usos autónomos, hasta la adolescencia, donde surgen los grandes retos: las redes sociales, la identidad digital, la presión social online, y donde ese acompañamiento previo marca la diferencia.
Como padres y madres, es nuestra responsabilidad dar respuesta a las necesidades de nuestros hijos e hijas en cada etapa de su desarrollo.
Nuestro trabajo está diseñado principalmente para madres, padres y educadores, dotándolos de las herramientas para guiar a sus hijos e hijas.
No obstante, lo aprendido en los cursos y el programa es aplicable a toda la familia: los niños y niñas tienen un papel muy importante a la hora de consensuar y asumir normas, límites y rutinas, y pueden participar haciendo muchas de las dinámicas que proponemos de forma conjunta con sus figuras parentales.
También, algunas de nuestras charlas y talleres presenciales están pensados para trabajar directamente con la infancia y la adolescencia, adaptando siempre el contenido a cada edad.
Lo entendemos perfectamente: la conciliación de la vida laboral y familiar es un gran reto. Por eso hemos diseñado nuestros recursos pensando en esas necesidades de la crianza y los cuidados.
Si tu tiempo es limitado, el mejor punto de partida es nuestra Guía de Bienestar Digital Familiar: puedes descargarla gratis y avanzar a tu propio ritmo, sin horarios ni compromiso. Cuando quieras dar un paso más, ahí están nuestro curso "Rumbo al Bienestar Digital Familiar", con formación flexible que se adapta a tu día a día, y los Cafés Digitales, nuestro producto estrella: un espacio para compartir experiencias, logros y retos con otras familias, cuando sientas que necesites algo más que información y quieras acompañamiento real.
No hace falta hacerlo todo a la vez. Empieza por donde puedas, y nosotros te acompañamos en el resto del camino.
Los primeros cambios notarás será que existe mejor diálogo y menos conflicto en torno a las pantallas y esto suele notarse muy pronto. Pero el bienestar digital real se construye con constancia, no con una solución rápida.
Lo que ofrecemos no es una promesa de resultados inmediatos, sino un método que funciona si se sostiene en el tiempo y se va adaptando a las edades y necesidades de tus hijos e hijas y a tu familia.
Usar una pantalla puntualmente no es lo mismo que convertirla en la herramienta habitual para calmar, entretener o dormir a un bebé, convirtiendo las pantallas en "chupetes digitales". En esas edades, el desarrollo necesita sobre todo interacción, movimiento y vínculo, cosas que ninguna pantalla puede ofrecer.
Las principales sociedades científicas recomiendan evitar las pantallas por debajo de los 2-3 años, y la Asociación Española de Pediatría ha ido más allá en su última actualización, situando esa recomendación en cero pantallas para menores de 6 años, salvo videollamadas con familiares.